Mi experiencia con el coronavirus

Mi experiencia con el coronavirus

Por Vanna Ficarazzi

Mi mayor pasión es escribir. Me encanta escribir porque es el único medio con el que consigo transmitir mis pensamientos con claridad. Hoy quiero usar esta amigable herramienta de comunicación para hablar de un momento difícil por el que hemos pasado tanto yo como muchos de los contagiados por COVID-19.

¿El propósito de esta publicación? Hablar de mi experiencia con el coronavirus, para compartir información real con quienes están combatiendo el virus, pero también para fomentar la prevención.

Empecemos por el principio: el contagio

Una persona con la que mi marido y yo estuvimos en contacto en un ambiente cerrado (mi casa) era portadora del virus. Después de recibir el resultado positivo de la PCR, nuestro amigo nos llamó para informarnos de su estado de salud.

Primera reflexión: el riesgo de contagio aumenta en lugares cerrados, aunque utilicemos la mascarilla. Expertos como el epidemólogo William Hanage explican la importancia de ventilar los lugares cerrados para evitar la transmisión del COVID-19 a través de aerosoles (véase este artículo de la Universidad de Harvard).

Coronavirus

El 6 julio de 2020, un grupo de 239 científicos de 32 países publicó una carta en la revista científica «Clinical Infectious Diseases» de la Universidad de Oxford, en la que aseguraban que los estándares de distancia social frente a la pandemia de la COVID-19 son insuficientes, pidiendo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se tomase más en serio la investigación sobre la transmisión aérea del virus (podéis leer aquí la carta de los científicos).

Está claro que no siempre podemos estar al aire libre, pero hay que hacer el esfuerzo y evitar quedar en lugares cerrados. Si hubiéramos seguido estas pautas, probablemente mi marido y yo no nos hubiéramos contagiado.

¿Y después del contagio?

A los dos días de recibir la noticia de nuestro amigo, ya notamos los primeros síntomas: fatiga, dolor de cabeza y fiebre. En mi caso, fiebre leve: 37’5º. En el caso de mi esposo, la fiebre era alta: 38’5-39ºC. Las llamadas al centro médico de nuestro barrio de Madrid fueron insistentes e incesantes, pero sin obtener respuesta. No pudiendo hablar telefónicamente con un médico, mi marido decidió acudir personalmente al centro de salud para solicitar la prueba PCR, que sin embargo no le sería practicada hasta cuatro días después.

Los resultados se demoraron aún más. A mi marido, entre tanto, llegó a subirle la fiebre a 39’5ºC. Desesperada, decidí llevarle a las urgencias del Hospital HM de Madrid. En este hospital privado nos visitaron a ambos de inmediato y a mi marido le confirmaron el positivo en coronavirus complicado por una neumonía bilateral. Pasó la noche en urgencias y, al día siguiente, fue trasladado al Hospital San Francisco de Asís de Madrid, donde permaneció ingresado durante siete días.

En el Hospital HM me hicieron la prueba de PCR y una placa de tórax para comprobar si tenía neumonía. ¿Resultado? Como mi marido, era positiva al COVID-19, pero mis pulmones estaban bien. Me quedé en cuarentena en casa, sola y con mi marido hospitalizado. Sin embargo, la preocupación, la fatiga y el dolor de cabeza se duplicaron…

“Cálmate, Vanna”, me dije. Y eso es lo que hice. Me calmé, me cuidé y me dediqué a lo que más me gusta: escribir. Pensé en positivo.

Monalisa con mascarilla

¿Qué síntomas tuvímos?

Mis síntomas: resfriado, asfixia, fiebre constante a 37’5ºC, náuseas, completa falta de apetito, dolor de cabeza, un enorme cansancio (quizás este sea el síntoma más complicado de explicar) y sabor y olor completamente inexistentes. En mi lengua siento la misma sensación que cuando comes algo muy caliente y tienes las papilas gustativas irritadas. Realmente molesto…

Síntomas de mi marido: dolor de cabeza, leve disminución de la capacidad pulmonar, ausencia de gusto y olfato, falta de apetito, náuseas y fiebre alta. Lo que diferenciaba el estado de salud de mi marido del mío era la temperatura corporal, mucho más elevada en su caso.

De ahí mi consejo: si tienes algunos de estos síntomas y te sube la fiebre, debes alarmarte y llamar inmediatamente a tu centro de salud. ¿No responden? Alguna persona que viva contigo te debería llevar a urgencias. ¿Vives solo? También en este caso dirígete a urgencias, bien equipado de mascarilla y manteniendo una distancia segura de cualquier persona que encuentres en el camino. Es posible que tengas problemas pulmonares y es mejor actuar rápidamente.

¿Cuánto duran los síntomas?

Después de quince días sigo teniendo falta de apetito, mucho cansancio, fiebre leve y aún no tengo ni pizca de gusto y olfato. Mi marido, en cambio, ya no tiene fiebre y nota que está recuperando el gusto y el olfato.  

¿Una dieta especial durante la enfermedad?

La ciencia no recomienda ningún alimento «milagroso». Dado que algunos síntomas son similares a los de la gripe, es sensato ingerir alimentos ricos en vitaminas y minerales y beber mucha agua, alternándola con caldos e infusiones calientes. Es necesario comer fruta, verdura y una cantidad idónea de proteínas. Hay que esforzarse en comer lo suficiente, aunque no se tenga hambre.

Yo, como de costumbre, tomé solo proteínas vegetales (legumbres con cereales, quínoa, tofu, etc). Preparé platos con aceite de lino, aguacate, nueces y aceite de oliva por el Omega 3, y no faltaron en mis meriendas almendras, ciruelas pasa y pistachos para tener un nivel óptimo de hierro.

Es aconsejable cocinar cada día pensando en adquirir vitaminas, proteínas, hierro y Omega 3 y 6, fortaleciendo el sistema inmunológico con vitamina C y D. Algunos estudios, evidencian que la suplementación con vitamina D para prevenir las infecciones agudas de las vías respiratorias tiene resultados positivos; para más información sobre el tema, podéis leer un artículo del British Medical Journal.

En el período de curación, es recomendable evitar la ingestión de cualquier producto con conservantes y grasas saturadas. Mejor no fumar ni beber alcohol. ¿Por qué hacer trabajar más a tu pobre cuerpo fatigado para expulsar toxinas?

alimentación

¿Qué atención médica hemos recibido?

Nuestro centro de salud apenas brindó asistencia médica, dejando a mi marido completamente solo con fiebre muy alta; los resultados de la PCR llegaron después de una semana. La demanda es mucha y el valiente personal sanitario de los centros de salud está completamente desbordado. Lo hemos comprobado. 

Aunque nuestra primera opción fue el centro de salud de nuestro barrio, tanto por la confianza y profesionalidad que siempre nos transmitieron los profesionales del servicio público español como por la cercanía a nuestro domicilio, nos vimos obligados a recurrir al servicio privado, utilizando nuestro seguro.

El hospital privado visitó de inmediato ambos, haciéndonos una placa de tórax y la PCR, dando el resultado después de 24 horas. Antes de tener una habitación en el hospital, mi esposo tuvo que pasar una noche en el box de urgencias. Gracias a la asistencia que recibió tanto en las urgencias del Hospital HM como en el Hospital San Francisco de Asís, su neumonía mejoró gradualmente y ahora se encuentra bien.

Lo sabemos, hemos sido unos privilegiados

¿Qué hubiéramos hecho sin una póliza privada? Seguramente habría acompañado a mi marido a urgencias en el 12 de Octubre, el hospital más cercano a mi domicilio, después de haber intentado contactar cientos de veces con nuestro centro de salud, para saber dónde acompañarlo o cómo actuar de manera oportuna.

A partir de ahí, no tengo claro que mi marido hubiera podido curar su neumonía bilateral, con los tiempos extendidos y los pocos recursos que tiene actualmente el sistema de salud pública. Lamento esta situación, por las dificultades que atraviesan tanto los pacientes como los médicos y enfermeros de los centros de salud y hospitales públicos, que trabajan incansablemente haciendo todo lo posible por ayudar al mayor número de personas.

Conclusión, en base a nuestra experiencia

La Comunidad de Madrid y el Gobierno deberían invertir mucho más en los centros de salud pública. Actualmente es un sistema colapsado, como demuestra nuestro caso. Para que esta situación mejore, hay que proporcionar más recursos a los centros públicos.

Como todo el mundo, espero con ansia una vacuna, que probablemente saldrá de uno de los pocos países que invierten adecuadamente en investigación, donde sus científicos no se ven obligados a emigrar para trabajar con salarios y recursos adecuados.

¡Mucho ánimo a los contagiados y a las familias en situaciones más difíciles! Espero que mi experiencia pueda servir mínimamente de ayuda a algún lector. Para más información, quedo a disposición.

BIBLIOGRAFÍA SINTÉTICA

Martineau A.R., Jolliffe D.A. et al.: «Vitamin D supplementation to prevent acute respiratory tract infections: systematic review and meta-analysis of individual participant data», BMJ, Yale University, 2017, disponible aquí.

S.A.: «Scientists warn about airborne coronavirus infection», Harvard University, 2020, disponible aquí.

«239 Experts With One Big Claim: The Coronavirus Is Airborne», The New York Times, 4 de julio de 2020, disponible aquí.

Buonanno G. , Morawska L., Stabile L.: «Quantitative assessment of the risk of airborne transmission of SARS-CoV-2 infection: perspective and retrospective applications», BMJ, Yale University, 23 de junio de 2020, disponible aquí.
 
Morawska L. y Milton D. K.: «It Is Time to Address Airborne Transmission of Coronavirus Disease 2019 (COVID-19)», Clinical Infectious Diseases, Oxford University, 2020, disponible aquí.
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